No me canso de apreciar la belleza de los huesos, sus huecos secretos, sus elegantes formas
y sus ténues colores.
Los dibujo, los pinto y les hago fotos.
La serie se amplió recientemente
con éstas fotos en color manipuladas físicamente; envejecidas, machacadas, quemadas, grabadas y pintadas.
Estas también son, por lo tanto, ejemplares únicos.
Estos huesos una vez estuvieron vivos con camellos, perros, cabras, asnos y quién sabe que más... Un poquito de su antigua energia vital aún emana de ellos, estoy segura.
Todos los huesos los he encontrado paseando: por el campo, por desiertos, en el bosque, en una playa...
Examiné el primer cráneo encontrado hacia la mitad de los años 90. Desde entonces siempre he estado alerta,
en entornos propicios, para el descubrimiento de nuevos ejemplares que incorporar a mi arte.
Como imágenes y pensamientos, llegan hasta mí cuando es destino.
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